jueves, 2 de septiembre de 2010

njk

- Soy feliz cuando por las tardes puedo acostarme a dormir una siesta. Pero no es la siesta que en verdad deseo tomar para descansar. Esta solo dura una o dos horas, y cuando me levanto todo sigue igual.
Yo quiero una siesta larga, una que me de descanso verdadero, una que dure quizás una semana, tres meses, dos años, o quizás treinta. En realidad no se con cual me quedo…
Creo que con la que me deje más cerca de nuestro encuentro.